
Inicia el 2026 con una medida clave para la protección de la biodiversidad del país. A partir del 1 de enero, el Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE) prohíbe el ingreso, uso, comercialización y distribución de productos plásticos y de poliestireno de un solo uso dentro de las áreas protegidas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).
Esta disposición está contenida en la Resolución No. DM-0496-2025, publicada en la Gaceta Oficial Digital No. 30398-C, y obedece a la necesidad de reducir la contaminación que estos materiales generan en suelos, ríos, costas y ecosistemas naturales, afectando directamente la biodiversidad.
La medida es de obligatorio cumplimiento para todas las personas que desarrollen actividades dentro de las áreas protegidas, incluyendo visitantes, operadores turísticos, concesionarios, investigadores, contratistas, voluntarios y funcionarios de MiAMBIENTE o de cualquier otra entidad.
Entre los artículos cuyo uso queda prohibido se encuentran las botellas plásticas desechables, bolsas no biodegradables, carrizos, revolvedores, así como vasos, platos y bandejas de poliestireno expandido (foam), además de cualquier otro producto plástico de un solo uso que no sea reutilizable, compostable o biodegradable.
Dentro de las áreas protegidas solo se permitirá el uso de envases y utensilios reutilizables o elaborados con materiales de bajo impacto ambiental, como vidrio, acero inoxidable, cartón certificado o bambú, de conformidad con las directrices establecidas en la Guía Interna de Reducción de Plásticos de un Solo Uso del Ministerio de Ambiente.
La Dirección Nacional de Áreas Protegidas y Biodiversidad, en conjunto con las direcciones regionales de MiAMBIENTE, deberá incorporar esta disposición en los planes de manejo e implementar acciones de vigilancia, control y educación ambiental en los puntos de acceso y centros de visitantes.
La resolución establece, además, que todas las actividades dentro de las áreas protegidas deberán cumplir con los principios de Basura Cero y responsabilidad compartida, bajo la política de “lo que llevas, te lo llevas de vuelta”, a fin de garantizar una adecuada gestión de los residuos y evitar su disposición inadecuada en los ecosistemas.
En Panamá, cada año se generan más de 380 mil toneladas de residuos plásticos, de las cuales el 88 % termina contaminando ríos, mares, calles, avenidas y áreas protegidas del país, lo que evidencia la urgencia de adoptar medidas más estrictas para su reducción.
Esto se enmarca en el cumplimiento de la Ley 41 de 1998, la Ley 33 de 2018 sobre la Política Basura Cero y la Ley 187 de 2020, que establece la eliminación progresiva de los plásticos de un solo uso en Panamá.
Esta disposición va ligada a la reciente instalación del Comité Directivo de la Plataforma Nacional de Acción para los Plásticos en Panamá, instancia que aportará a la definición de políticas nacionales orientadas a reducir la contaminación por plástico en el país.

